La épica de Nolan ya acumula más de 700 millones de dólares mundiales en apenas dos semanas. El tercer fin de semana apunta a superar los números históricos de 'Origen' en taquilla global
La Odisea de Christopher Nolan
La Odisea de Christopher Nolan sigue imparable. En pleno tercer fin de semana, la película ya ha superado los 400 millones de dólares en Estados Unidos y ha rebasado a todo un clásico: 'La Pasión de Cristo'. Y no es la única barrera que va a tumbar.
La cifra es demoledora: más de 700 millones de dólares en la taquilla mundial en apenas catorce días. Con un estreno limitado a salas IMAX en multitud de mercados, una estrategia que eleva el precio medio de la entrada, Nolan ha vuelto a demostrar que su cine no tiene rival cuando se trata de juntar espectáculo y ambición. Además, en casa la cosa va aún más rápida: los 400 millones en territorio estadounidense la colocan ya por encima de 'Oppenheimer', el anterior fenómeno del director, y la convierten en la cinta más taquillera de su carrera en Estados Unidos a estas alturas.

La cifra es demoledora: más de 700 millones de dólares en la taquilla mundial en apenas catorce días. Con un estreno limitado a salas IMAX en multitud de mercados, una estrategia que eleva el precio medio de la entrada, Nolan ha vuelto a demostrar que su cine no tiene rival cuando se trata de juntar espectáculo y ambición. Además, en casa la cosa va aún más rápida: los 400 millones en territorio estadounidense la colocan ya por encima de 'Oppenheimer', el anterior fenómeno del director, y la convierten en la cinta más taquillera de su carrera en Estados Unidos a estas alturas.
El secreto de Nolan lleva años siendo el mismo: ofrecer espectáculo de primerísimo orden sin renunciar a la autoría. Con 'Origen' ya demostró que una idea compleja podía arrasar en todo el mundo; ahora La Odisea eleva esa fórmula a una escala épica que conecta con el mito y la emoción pura. El público no solo ha ido a ver efectos visuales: ha comprado la promesa de una experiencia que no se encuentra en casa.
Además, la jugada de la exclusividad IMAX ha sido un acierto rotundo. En un mercado donde las salas premium escasean, asegurarse esos cientos de pantallas durante semanas es la mejor defensa frente a un estreno mastodóntico como el de Spider-Man. Si el año pasado muchos daban por amortizada la era de los blockbusters de autor, Nolan acaba de tumbar ese argumento. El hype no solo estaba justificado: se ha quedado corto.

